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El pasado mes de diciembre decidí ejecutar una drástica decisión en la que llevé mi larga melena (casi por la cadera) a un curly bob (por encima de los hombros). Puedes leer mi experiencia y el proceso paso a paso en el artículo “Cambio radicalmente rizado”. Estoy feliz con los resultados del corte al punto de que si hubiera sabido la cantidad de piropos que recibiría, te juro que lo hubiera hecho antes. Además de que la facilidad de manejo que tengo ahora y la reducción del tiempo de preparación del cabello es increíble.




Hay un elemento que solemos guardar con ilusión pero sin ningún objetivo específico, o que solemos desechar indiferentemente y quiero compartir con ustedes algunas ideas de qué hacer con este.