Ningún destino es para todos, pues como dicen por ahí: "para los gustos de hicieron los colores". De este lado de la pantalla nos hemos tomado la libertad de analizar las principales razones por las cuales consideramos que la República Dominicana puede que no sea un buen lugar para ti, tus inversiones y vacaciones. Vayamos paso por paso.

Quizá no te interesa la historia y por ello no te parece atractivo el recorrer la “Ciudad Primada de América”, ese primer asentamiento permanente y tan hermosamente conservado que los de la UNESCO entendieron tenía tanto valor que debía catalogarse como “Patrimonio de la Humanidad” por considerarla el mejor ejemplo de los planes de expansión colonial cuyo fruto fue “El Nuevo Mundo”. Parte de lo que hoy es Santo Domingo sirvió como conejillo de indias para los experimentos sociales que se llevarían a cabo en el resto de las colonias. Entendemos que quizá lo tuyo no es la historia y por eso República Dominicana no sería para ti.



Al igual que el pasado, las playas no son para todos, así estén múltiples veces nominadas entre las mejores del mundo, aunque las tengas en un diverso abanico de características: de arena blanca y sedosa, de rocas casi microscópicas o farallones coralinos, de aguas cristalinas y tan calmas que parece que en ellas se detuvo el tiempo o las de olas tan impetuosas y picadas que atraen a atletas internacionales amantes de la adrenalina. Si la playa no es lo tuyo, en cualquiera de sus versiones, entonces puede que la República Dominicana no sea para ti.

Si te da igual un río, cascada, salto, lago, laguna o manantial, porque te da lo mismo el conocer algunas zonas prácticamente vírgenes con colores y características surreales que, entre otras cosas te permiten disfrutar de la pureza de las fuentes de vida, sin dudas este destino no sería lo tuyo.




Puede que no te emocionen los deportes de aventura ni esos que se realizan en la naturaleza, tienes derecho a no querer coronar la cima de toda una región con sus más de tres mil metros sobre el nivel del mar al escalar el Pico Duarte, el más alto de todas las Antillas. Puede que esto no sea tela de tu telar aunque algunos sujetos vengan de otras partes del mundo a hacerlo porque su ascenso ha ido ganando fama no sólo local, sino internacional.

Si no te gustan los frutos tropicales y no tienes interés en ver mangos casi del tamaño de tu cabeza, papayas -a las que les dicen lechosa- con una intensidad de color que te hará cuestionarte lo que captan tus ojos y no tienes interés en probar aguacates tan cremosos que popularmente dicen parecer mantequilla, comerte una banana -guineo-, con potencial de ser estrella porno por su tamaño XXX y piñas tan dulces que dudarás cuando te digan que no tienen azúcar añadida… Quizá no te gustan los intensos sabores de la cocina criolla pues tienes derecho a preferir la comida aburrida, desabrida, sin color y sin una fantástica mezcla entre amor y tradición, si es tu caso, entonces la riqueza gastronómica dominicana no sería para ti.

No tiene porque gustarte el ir de compras y disponer en una misma ciudad de opciones para todos los niveles socioeconómicos con la posibilidad de encontrar establecimientos en los que puedes conseguirlo prácticamente todo por cheles, boutiques altamente exclusivas de las más reputadas marcas y las creaciones de diseñadores que se han abierto espacio en las principales pasarelas del mundo... Si esto no te llama la atención, puede que RD tampoco sea lo tuyo.




Es entendible que no tengas devoción cristiana, mariana o no quieras conocer el contexto en el que surgió un líder espiritual 100% autóctono y que no te interese para nada descubrir los matices del sincretismo religioso postcolonial así como su evolución hasta la fecha, en tal caso este destino definitivamente no sería para ti.

Si no te gusta el lujo, codearte con celebridades y disfrutar de lo mismo que ellas, jugar en campos hechos por y para los más críticos golfistas y tener acceso a actividades, conciertos y presentaciones de artistas de esas que se hacen en las más grandes y poderosas ciudades del mundo entonces mejor ni te molestes en venir.



Desde hace años de dice que “la República Dominicana lo tiene todo”, pero como ves, quizá no tiene lo que tú necesitas, puede que la riqueza patrimonial y la biodiversidad de esta nación caribeña no sea suficiente, o tal vez sea demasiado para ti. Mi padre decía: “todas las telas se venden” pero posiblemente esta no sea la tela que se ajuste a tus necesidades. De lo contrario, échanos un ojo para tus próximas escapadas turísticas, date el chance de conocer un curioso trocito de paraíso, que ha sabido ser convulso e imperfecto, pero que siempre, siempre, se ha caracterizado por recibir a sus invitados con la inmensidad de una sonrisa, una calidez humana que supera su temperatura tropical, unos abrazos apretados y sinceros y una alegría tan contagiosa que podría curar cualquier depresión.

Dinos, ¿la República Dominicana es o no es para ti?