Durante mi primera visita exploratoria a Dajabón quedé gratamente sorprendida al descubrir el Monumento a los Héroes de la Restauración en Capotillo. Jamás había escuchado hablar de este complejo monumental (y si alguna vez lo hice fue del todo borrado de mi memoria). Quizá por ello me impactó tanto la imponencia de esta propuesta arquitectónica.

Sin dudas su tamaño fue lo más chocante. ¡Es realmente inmenso! La paz y tranquilidad que se respira en la actualidad hace difícil imaginar que esta área montañosa del noroeste, próxima a Loma de Cabrera, se llevo a cabo una de las más sangrientas batallas de la República Dominicana.

Diseñado en 1983 por el prominente arquitecto Rafael Calventi a modo de ‘santuario histórico’ y construido en 1986 durante el gobierno que presidió Salvador Jorge Blanco, este complejo fue ideado para honrar la memoria de aquellos que lo dieron todo por nuestra libertad.

El monumento cuenta con múltiples espacios que ayudan al visitante a entrar en contexto. El primero en ser descubierto es una sala de exposiciones que narra, a través de carteles ilustrados, la gesta restauradora. Posteriormente se pasa a un espacio decorado con un mural del reconocido artista plástico Prats Ventós que en unas pocas imágenes talladas sintetiza tan importante fragmento de nuestra historia. Una dinámica escultura de Ramiro Matos González evoca la ‘llama de la libertad’, por siempre encendida y, en distintas partes del espacio encontramos ‘tatuados’ los nombres de los héroes y protagonistas de esta gesta.

Allí, en aquel cerro, se dio el Grito de Capotillo y se escribieron páginas decisivas de la historia nacional. Es por ello que el “Monumento a la Restauración de la República” resulta no sólo una impecable obra arquitectónica y monumental, sino una que invita a la reflexión sobre la importancia de nuestro pasado y de los hechos históricos que nos definen como nación.

Foto: Roland Liebetrau / Maricha Martínez Sosa

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