Todos comemos, pero muchas veces lo hacemos de forma tan mecánica que olvidamos que es una de las partes más importantes de nuestra rutina. Al dejar la alimentación en un segundo plano corremos el riesgo de cometer ciertos errores que, pese a ser muy habituales, nos hacen mucho daño. Acá te presentamos una lista de los 10 errores más comunes y la forma en que puedes evitarlos.

• No desayunar:
El desayuno es la comida más importante del día ya que corta el ayuno nocturno y activa el metabolismo para darte las fuerzas necesarias para enfrentar un nuevo día. Si tu excusa para no hacerlo es el no tener apetito en la mañana, te informamos que esto no es más que el resultado de la mala costumbre que has cultivado en tu rutina, generalmente por falta de tiempo y dedicación.
Solución: Comienza con un poco de fruta o algún producto lácteo ligero y de a poco iras recuperando el apetito hasta completar un desayuno equilibrado.

• Olvidar las frutas y verduras: 
Nuestros platos a menudo se encuentran desequilibrados y las verduras terminan siendo solo dos rodajas de tomate con la que acompañamos el almuerzo, mientras las frutas pasan completamente desapercibidas.
Solución: Cuenta 5 raciones diarias de frutas y verduras, escogiendo frutas de merienda y comiendo de entrada un plato de ensalada.

• Meriendas:
Por falta de tiempo o apetito tenemos tendencia a saltarlas. Sin embargo estas mantienen un flujo de nutrientes estable, el metabolismo activo y nos permite llegar al almuerzo o cena sin un hambre descontrolada.
Solución: Planifica con antelación tus meriendas con al menos un día de antelación y tenlas a mano.

• Olvidar los líquidos:
La sed es un mecanismo de defensa del cuerpo por lo que no deberíamos nunca de esperar a sentirla para ingerir líquidos.
Solución: Mantén una botellita o un vaso de agua siempre cerca de ti, por ejemplo en el escritorio. Sin darte cuenta estarás bebiendo. Y si no te gusta el agua sola agrega unas hojas de menta o rodajas de limón.

• Confundir “light” o “cero calorías” con “saludable”:
Muchas veces caemos en el engaño de palabras usadas para vender. Pero la realidad es que generalmente el “cero azúcar” significa “químico”, el “cero carb” significa “compuesto mayormente de grasa” y el “light” significa “la mitad de malo con aditivos extra”.
Solución: Lee atentamente las etiquetas antes de elegir un producto y prefiere dentro de lo posible productos no procesados.

• Usar sal en exceso:
La sal es un enemigo silencioso que provoca un sinfín de problemas como la retención de líquidos, insuficiencia cardiaca, problemas en la función renal, osteoporosis e infarto cerebral entre muchos otros.
Solución: Se puede usar la sal de forma controlada en la cocina pero eliminar de forma definitiva el salero de mesa.

• Miedo a los carbohidratos:
Culpamos al pan y al arroz por nuestro sobrepeso y tenemos la tendencia de eliminarlos por completo cuando nos ponemos a dieta. Sin embargo los carbohidratos son la principal fuente de energía del cuerpo deben representar más del 50% de nuestra ingesta diaria.
Solución: Al ingerirlos intenta evitar productos refinados y consumir en mayor cantidad los integrales, siempre midiendo las cantidades.

• Suplementos innecesarios:
Generalmente preferimos gastar una gran cantidad de dinero en pastillas en vez de prestarle un poco de atención nuestro menú. En general los suplementos son innecesarios y terminan solo siendo un gasto de dinero que bien pudiéramos disfrutar en algún un poco más placentero. Los suplementos ganan relevancia solo en situaciones de necesidades específicas tales como embarazo o ciertas enfermedades.
Solución: Olvídate de comprar suplementos y organiza tus comidas con alimentos variados y en diferentes tipos de preparaciones.

• Comer “en un patín”:
Esto es una costumbre moderna muy dañina. Nos lleva a tener digestiones pesadas, a no satisfacernos y generalmente a desequilibrar las porciones.
Solución: Aunque solo tengas unos minutos siéntate, relajado, mira el plato que tienes en frente y disfruta.

• La necesidad de terminar el plato:
Desde pequeño nos meten esa idea en la cabeza pero la realidad es que esto hace que perdamos el reflejo de la saciedad y terminemos consumiendo porciones grandes innecesariamente.
Solución: Sírvete porciones pequeñas y repite si es necesario. En restaurantes comparte platos y ten presente la opción “para llevar”.

La Dra. Bianca Bejarán Español, egresada de las prestigiosas universidades UNIBE e INTEC, es 
Nutrióloga Clínica en Nalanda y puede ser contactada vía email en: biancabejaran@gmail.com

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